Cascadas en Puerto Vallarta que valen cada paso del recorrido

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Exploración

Grupo descendiendo en rappel por una cascada en la selva cerca de Puerto Vallarta, tour de cañonismo

Resumen del artículo

Las montañas cubiertas de selva alrededor de Puerto Vallarta esconden algunas de las cascadas más hermosas de México, y llegar a ellas es parte de la aventura. Estos senderos te llevan por caminos verdes, cruces de río y pueblos locales antes de premiarte con refrescantes pozas naturales. Si estás listo para cambiar la playa por la jungla, estas cascadas te esperan.

Hay días en los que se antoja la alberca, una bebida fría y no tener nada en la agenda. Eso también es parte de las vacaciones. Pero en algún momento te va a llamar la atención ver qué hay más allá de la zona hotelera. Encontrar algo que se sienta más auténtico. Ahí es donde entran las cascadas de Puerto Vallarta.

Están escondidas en la selva, al final de senderos que serpentean por terrenos que no encontrarás cerca de la playa. Algunas requieren traslado en lancha. Otras implican cruces de río que te empapan los zapatos o caminatas que sí exigen. Para cuando llegas a una poza de agua dulce fría bajo una caída, entiendes por qué valió la pena.

Cascada de Yelapa (Cola de Caballo)

Cascada en la selva de la Sierra Madre cerca de Puerto Vallarta, rodeada de exuberante vegetación tropical

La cascada más famosa cerca de Puerto Vallarta está a solo 20 minutos a pie desde la playa en Yelapa, un pueblo pesquero al que solo se llega en lancha. Al llegar, sigue los letreros cuesta arriba por calles empedradas, entre murales y casas, hasta encontrarte con la “Cola de Caballo” que cae en una poza fría. El trayecto se vuelve parte de la aventura: deslizándote por la bahía con la Sierra Madre elevándose desde la costa y arribando a un poblado que se siente a años luz de la zona de resorts.

La cascada corre todo el año, así que puedes nadar incluso al final de la temporada seca cuando otras caídas se reducen al mínimo. El sistema de senderos completo se considera de dificultad moderada, con 751 pies (229 m) de desnivel positivo; aun así, el tramo hacia la cascada baja exige mucho menos que el ascenso completo a la cascada alta.

La temporada de lluvias, de mayo a octubre, trae el caudal más impresionante y convierte la caída en algo digno de fotografiar. La temporada seca implica menos volumen de agua, pero condiciones de sendero más fáciles, sin lodo.

El tour Cascada de Yelapa y BBQ en Majahuitas resuelve todo: transporte en lancha desde Puerto Vallarta, acceso a la cascada en el pueblo de Yelapa, tiempo de playa en la bahía apartada de Majahuitas y un almuerzo tipo BBQ incluido. Es la forma más sencilla de vivir esta cascada icónica sin preocuparte por la logística.

La cascada oculta de Yelapa

Más allá de la popular Cola de Caballo, otra cascada más grande se esconde selva adentro. Esta no es un complemento casual a tu día de playa. El sendero sigue el río tierra adentro, con varios cruces de río y trepadas por roca en el acercamiento final. Para el segundo cruce ya vas con las botas mojadas; a partir de ahí, el calzado acuático con buena tracción es la mejor opción para el resto del recorrido.

Pareja en la Segunda Cascada de Yelapa, una cascada escondida en la selva cerca de Puerto Vallarta

Llega mucha menos gente hasta aquí, lo que explica la casi soledad en una caída más dramática y apartada que la famosa cascada baja. El camino inicia como vereda empedrada desde el pueblo de Yelapa, pasa a un sendero de tierra por la margen sur del río Tuito y luego se convierte en terreno selvático con rocas enormes cerca de la caída.

La ruta toma aproximadamente 90 minutos por trayecto e incluye múltiples cruces de río, pero está bien marcada a pesar de los tramos técnicos, por lo que la navegación es sencilla para quien se siente cómodo con senderismo moderado, trepadas básicas y un esfuerzo físico prolongado.

No suele ser para familias con niñas y niños pequeños ni para turismo casual; justo por eso la buscan las personas senderistas más aventureras. Calcula al menos 3 horas en total (ida y vuelta), lleva bolsas impermeables para tus objetos de valor en los cruces de río y asume que mojarte es parte de la experiencia.

Cascada de Quimixto

Otro pueblo al que solo se llega en lancha, al sur de Puerto Vallarta, Quimixto atrae a quienes caminan hacia su cascada, ubicada aproximadamente a 30 minutos–1 hora selva adentro a lo largo del río La Puerta. Recibe menos visitantes que su vecina más famosa, por lo que es ideal para quienes buscan una experiencia de selva más tranquila.

Cañón con cascada escondida cerca de Puerto Vallarta, con poza natural, rocas y vegetación selvática

El sendero cubre 2 millas (3.2 km) en total con 305 pies (93 m) de desnivel positivo distribuidos de forma gradual, lo que la convierte en una de las cascadas de selva más accesibles de la región. Comienzas en calles pavimentadas del poblado antes de pasar a vereda natural que sigue el cauce, con al menos un cruce de río poco profundo en el trayecto. La poza bajo la caída es más grande que la de Yelapa, y la cascada mantiene flujo todo el año, incluso en temporada seca.

Hay caballos en el inicio del sendero, cerca del cruce del río, como alternativa para familias con niñas y niños pequeños o para quien prefiera montar en lugar de caminar. La vereda es mayormente plana y compacta, con tramos bien señalizados, aunque se recomienda calzado de senderismo con buena tracción para raíces, rocas y terreno irregular.

Planea alrededor de 3 horas en total, incluyendo la lancha desde Boca de Tomatlán, la caminata de ida y vuelta y una hora en la cascada para nadar y recuperarte.

Cascada El Salto

En lo profundo de la Sierra Madre, una cascada se esconde en una selva tropical que pocas personas han visto. El Salto recompensa a quien se anima a ir más allá de la playa, pero llegar implica dejar atrás la civilización por completo.

El All-Terrain ATV Tour es la única forma de acceder a esta caída remota. El recorrido inicia pasando Boca de Tomatlán, donde el camino se interna en la montaña y la vida citadina desaparece. En un campamento base rodeado de naturaleza intacta, te equipas y subes a un RZR todo terreno para una expedición off-road por la única ruta abierta a mano en Puerto Vallarta: senderos rocosos, pendientes fuertes, cruces de arroyos y zigzags desafiantes, con guías expertos al frente.

Luego, los motores se apagan. Caminas por la selva rumbo a la cascada, con canto de aves y el rumor del agua acompañándote. La bruma fresca te toca la piel antes de ver a El Salto cayendo en una poza cristalina que te invita a sumergirte.

Necesitas licencia de conducir vigente, condición física razonable para la caminata y comodidad en terreno rudo. El equipo esencial incluye traje de baño, calzado acuático y bolsa impermeable.

Hacer rappel en una cascada de selva

Para quienes quieren vivir una cascada en vertical y no solo nadar en su base, existe una opción que consiste en descender por la caída misma. El tour Outdoor Adventure, Tirolesas y Cascadas te lleva a la Sierra Madre, a unos 6 millas (9.6 km) al sur de Puerto Vallarta, donde harás rappel por una pared de roca con el agua corriendo a tu lado hasta una poza natural.

La experiencia combina tirolesas por el dosel de la selva con rappel en cascada y nado en pozas de río: una aventura de día completo con más de 6,500 reseñas de cinco estrellas en TripAdvisor y el distintivo Travelers' Choice “Best of the Best” durante cinco años consecutivos. National Geographic la nombró una de las “Greatest Adventures on Earth”, y el Travel Channel también la ha presentado.

Lo que hace accesible el rappel en cascada aquí es la operación profesional detrás de la experiencia. No necesitas experiencia en escalada: te aseguras al arnés, sigues las indicaciones de tu guía y confías en el sistema mientras desciendes junto a la caída. El tour es apto para familias con niñas y niños desde 8 años, con equipo de seguridad profesional e instrucción incluidos.

Viajera descendiendo en rappel por una cascada en la selva cerca de Puerto Vallarta, en un tour de aventura

Cuándo ir tras las cascadas

El momento del año determina si verás una caída potente o apenas un chorrito. La temporada de lluvias, de mayo a octubre, trae caudales más llenos y espectáculos más dramáticos conforme suben notablemente los niveles de agua. Algunas cascadas que impresionan en septiembre casi no se notan en marzo, y unas cuantas de temporada desaparecen por completo cuando los arroyos se secan durante los meses más secos, de noviembre a abril.

La etiqueta “temporada de lluvias” puede confundir a quienes se imaginan aguaceros todo el día: por lo general llueve de noche, lo que deja las caminatas diurnas sin mayor afectación y mantiene los ríos de la selva con buen caudal. La contraparte está en las condiciones del sendero: el lodo sustituye al polvo y los cruces de río van más profundos y con más corriente.

Salir temprano a caminar ayuda a evitar tanto el calor como las multitudes, sobre todo en sitios populares como la cascada baja de Yelapa. Usa zapatos acuáticos o sandalias con buena tracción para los cruces de río y los senderos: te tocará cruzar ríos, no solo admirarlos desde los puentes. Lleva ropa con protección solar, como playeras de natación de manga larga y un sombrero de ala ancha, ya que muchas caminatas a cascadas incluyen tramos expuestos antes de entrar al dosel de la selva. Empaca una bolsa impermeable para objetos de valor, da por hecho que te vas a enlodar y considera que las botas de senderismo o los zapatos acuáticos se van a mojar y no quedarán impecables.

Las cascadas más grandes, como la de Quimixto, llevan agua todo el año, por lo que son apuestas seguras incluso en temporada seca. Para vivir la experiencia completa, con un volumen de agua que impresione, planea tu viaje en temporada de lluvias entre mayo y octubre; de julio a septiembre es cuando el caudal se siente con más fuerza, justo cuando los ríos selváticos de la Sierra Madre van a su máximo.

Las cascadas de Puerto Vallarta valen la caminata

Las cascadas de Puerto Vallarta no son atracciones a pie de carretera: sí exigen algo de quien va. Un trayecto en lancha para llegar a los pueblos costeros, una caminata por la selva, quizá una aventura en cuatrimoto por la Sierra Madre con cruces de río que empapan el equipo. Pero justo esa barrera de entrada es lo que crea la experiencia.

Las mejores se sienten ganadas, y el chapuzón final se siente como exactamente lo que viniste a buscar a México: algo real, algo que requirió esfuerzo, algo que vas a recordar mucho después de que los días de resort se mezclen en la memoria.

publicado el 26 de enero de 2026

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